La compañía avícola busca reorganizar una deuda estimada en USD 350,9 millones. La situación se agravó en los últimos meses con cierres y paralizaciones de plantas, salarios atrasados y cerca de 1.730 trabajadores desvinculados desde el inicio del conflicto.

Granja Tres Arroyos, que llegó a convertirse en la mayor empresa avícola de la Argentina, pidió la apertura de su concurso preventivo de acreedores para intentar ordenar su delicada situación financiera y evitar una eventual quiebra. El proceso está encabezado formalmente por Wade, una de las sociedades que integra el grupo controlado por la familia De Grazia.

La compañía arrastra un pasivo estimado en USD 350,9 millones y desde hace meses negociaba una reestructuración con sus acreedores. El esquema analizado contemplaba quitas de hasta el 75% del capital adeudado, plazos de pago de hasta siete años y la venta de activos considerados no estratégicos.

La crisis también tuvo un fuerte impacto sobre el empleo. Desde fines de 2024, las desvinculaciones en las distintas plantas del grupo se acercan a 1.730 trabajadores. Uno de los focos más críticos se encuentra en Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires, donde recientemente se enviaron más de 700 telegramas de despido tras la paralización de una de las principales instalaciones de la empresa.

Ante los despidos, el Ministerio de Trabajo bonaerense dictó una conciliación obligatoria por 15 días hábiles y ordenó la reincorporación de 1.200 empleados alcanzados por las últimas medidas. Sin embargo, la empresa no acató la disposición y continúa la incertidumbre sobre el futuro de las plantas y los puestos laborales.

El concurso preventivo abre ahora una instancia judicial para negociar con los acreedores y reorganizar las obligaciones de la compañía. Para los trabajadores, mientras tanto, la preocupación está puesta tanto en la continuidad de los empleos como en el cobro de salarios, aguinaldos e indemnizaciones pendientes.

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