Luego de una sesión compleja en el Senado, el oficialismo resolvió endurecer los controles internos sobre los proyectos de ley. Karina Milei ordenó que la mesa política audite cada iniciativa antes de su envío. La medida apunta a mejorar la coordinación y evitar nuevos conflictos legislativos.
Las propuestas de desregulación, que han sido uno de los ejes de gestión, estarán bajo especial análisis. Desde el entorno gubernamental consideran que varias de ellas generan resistencias innecesarias. Por eso, buscan depurar el contenido antes de avanzar en el Congreso.
El episodio reciente dejó en evidencia tensiones dentro del propio oficialismo. Hubo diferencias en torno al alcance de los proyectos y su impacto político. Con este nuevo filtro, el Ejecutivo intenta ganar previsibilidad y evitar retrocesos en su agenda.






