El programa económico de Milei, basado en la eliminación de regulaciones y la apertura comercial, se enfrenta a un escenario internacional que no acompaña esa lógica. Diversos países aplican políticas proteccionistas para cuidar sus industrias, lo que dificulta el acceso de productos argentinos.

Esta falta de alineación entre la política local y el contexto global genera un desequilibrio en las relaciones comerciales. Argentina avanza hacia la competencia abierta, mientras otros mercados sostienen subsidios, aranceles y restricciones.

El resultado es una inserción internacional más compleja, donde la liberalización unilateral puede implicar riesgos para sectores productivos que compiten en condiciones desiguales.

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