En poco más de un año, el gobierno de Javier Milei dejó un saldo inédito en el sistema científico argentino: más de 4.000 empleos perdidos en organismos de ciencia y tecnología. El recorte equivale al 5,5% del personal del sector y golpea de lleno al Conicet, que concentró más de un tercio de las bajas.

Por primera vez desde 2007, el número de científicos cayó: de 12.176 en 2023 a 11.868 en 2024. Las cifras oficiales muestran que se dieron de baja 2.549 becas y se registraron 377 salidas de investigadores por renuncias, jubilaciones, cesantías o fallecimientos. Desde hace unos meses, miles de científicos se movilizan en todo el país para denunciar el desfinanciamiento y exigir que se frenen los despidos. 

Desde inicios del gobierno de Javier Milei, la comunidad científica alerta que el CONICET enfrenta no solo un golpe cuantitativo, sino también estructural. A comienzos de 2025, decenas de investigadores se vieron forzados a emigrar, describiendo su situación como una “fuga de cerebros”, mientras denunciaban la paralización de convocatorias y trabajos pospuestos por falta de financiamiento. Más recientemente, en julio de este año, se oficializó un decreto presidencial que recorta drásticamente la autonomía de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, concentrando el poder en tres designados por el Ejecutivo y reduciendo el financiamiento en más del 90 %. La medida generó alarma en más de 340 institutos de investigación, que advierten sobre una merma de pluralidad y federalismo, en lo que consideran una segunda etapa del vaciamiento científico nacional.

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