La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino fue declarada en quiebra luego de que fracasaran los intentos de rescatar a la empresa mediante un proceso de reestructuración de deuda. La decisión fue tomada por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, quien concluyó que ya no existían condiciones para continuar con el concurso preventivo.
El magistrado determinó avanzar con la liquidación de la compañía tras comprobar que la empresa no logró reunir la mayoría necesaria entre sus acreedores para aprobar un acuerdo que permitiera reorganizar sus pasivos y continuar operando.
Además, tampoco prosperó el mecanismo conocido como cramdown, previsto en la legislación argentina para permitir que terceros presenten propuestas para quedarse con la empresa y garantizar su continuidad. Ante la ausencia de interesados en ese proceso, la Justicia resolvió decretar formalmente la quiebra.
Garbarino supo ser durante décadas uno de los principales retailers de electrodomésticos del país. La compañía llegó a tener más de 200 sucursales en todo el territorio argentino y miles de empleados, consolidándose como una de las cadenas comerciales más reconocidas del sector.
Sin embargo, la firma comenzó a enfrentar graves problemas financieros en los últimos años. En 2021 ingresó en concurso preventivo de acreedores, en medio de un deterioro económico marcado por la caída de ventas, el endeudamiento creciente y dificultades para sostener su estructura comercial.
La quiebra representa el cierre definitivo de una etapa en el comercio minorista argentino y se suma a otros casos recientes de empresas del sector que enfrentan dificultades en un contexto económico complejo y con cambios profundos en los hábitos de consumo.






