Más allá del contenido económico del mensaje presidencial, la imagen política que dejó la apertura del 144° período de sesiones ordinarias fue la de un recinto parcialmente vacío y con apoyos fragmentados. Sólo asistieron gobernadores aliados al oficialismo, mientras que varios mandatarios provinciales optaron por no concurrir.
También estuvieron presentes los tres ministros de la Corte Suprema, en una señal institucional relevante en medio de los anuncios sobre reformas judiciales. Sin embargo, algunos senadores no kirchneristas abandonaron el recinto durante el discurso por el tono confrontativo del Presidente.
El clima se tensó cuando Germán Martínez increpó a Martín Menem por permitir interrupciones y aplausos que dificultaban el normal desarrollo de la sesión. Desde los palcos, periodistas denunciaron la restricción de acceso al espacio de prensa, lo que motivó la cobertura alternativa en redes bajo la etiqueta #AsambleaLadoB.
Las agresiones verbales del Presidente —quien calificó a opositores como “enemigos de los argentinos” y a peronistas como “asesinos y chorros”— profundizaron la grieta política. Además, la frase sobre los “fascistas socialistas” fue interpretada por dirigentes opositores como un exabrupto conceptual.
El discurso dejó planteado un escenario legislativo intenso para los próximos meses, con una agenda cargada de reformas estructurales, pero también con un nivel de confrontación que anticipa negociaciones complejas.






