El Gobierno avanza en un entendimiento con sus aliados para aprobar la reforma laboral, aunque la versión definitiva del proyecto todavía no está cerrada. La posible exclusión del artículo referido al Impuesto a las Ganancias fue bien recibida tanto por el oficialismo como por los bloques dialoguistas.
Desde las 14 está prevista una reunión de Labor Parlamentaria para ordenar la sesión y definir el temario. La discusión se produce luego de casi dos meses de negociaciones entre las bancadas alineadas contra el kirchnerismo, que buscan mostrar cohesión en el Congreso.
Pese a los avances, en el oficialismo reconocen que el texto aún debe recibir el visto bueno final de la Casa Rosada. Las diferencias no son de fondo, pero sí de detalle, y están vinculadas al equilibrio entre flexibilidad laboral y protección de derechos adquiridos.
La reforma es uno de los proyectos centrales del Gobierno en las sesiones extraordinarias y forma parte del paquete de cambios estructurales que impulsa el presidente Milei. Por eso, cada modificación es seguida de cerca tanto por empresarios como por sindicatos.
Si el acuerdo se consolida, el oficialismo logrará una victoria política clave. Sin embargo, la demora en cerrar el texto final refleja las tensiones internas y la complejidad de avanzar con reformas profundas en un Congreso fragmentado.






