El dato anual confirmó una desaceleración respecto de ejercicios previos, aunque el costo de vida sigue siendo un factor central en la economía cotidiana.
El cierre inflacionario de 2025 en 31,5% consolidó una baja frente a los registros de años anteriores, cuando la suba de precios había alcanzado niveles significativamente más altos. Este resultado fue leído por economistas como una señal de mayor estabilidad macroeconómica, aunque con desafíos pendientes.Pese a la desaceleración, la inflación continúa impactando en salarios, jubilaciones y capacidad de consumo, lo que mantiene al índice de precios como una de las principales preocupaciones sociales. El desempeño de 2025 deja un punto de partida para las proyecciones del nuevo año, en un contexto de expectativas todavía prudentes.





