El nuevo año comenzó con una serie de incrementos que afectan rubros clave del consumo cotidiano en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El transporte público fue el primer impacto: colectivos, subtes y servicios provinciales actualizaron tarifas desde el 1° de enero, consolidando un esquema de subas mensuales que busca acompañar la inflación y reducir subsidios.

En paralelo, las tarifas de electricidad también se ajustaron. Tanto Edenor como Edesur aplicaron aumentos moderados, pero acumulativos, en un contexto de fuerte discusión sobre inversiones, calidad del servicio y sostenibilidad del sistema eléctrico. A esto se agregan subas en servicios privados esenciales como la salud y las telecomunicaciones, que vuelven a presionar sobre el gasto mensual de las familias.

El escenario se completa con dos incrementos de alto impacto: la actualización anual de los contratos de alquiler firmados bajo la normativa derogada y el fuerte aumento de la VTV. Así, enero se presenta como un mes de reacomodamiento económico para millones de personas que deben absorber múltiples aumentos en simultáneo.

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