La jornada de fuertes incidentes en el centro de Quilmes derivó en un escenario complejo, pero también puso en valor la conducción de Mayra Mendoza, intendenta del distrito, en su apuesta por una gestión firme, organizada y atenta a las demandas vecinales. La discusión en el Concejo Deliberante sobre la regulación de cuidacoches y el estacionamiento medido marcó un antes y un después en la manera de enfrentar un problema urbano que afectaba desde hace años a comerciantes y vecinos.
La ordenanza propuesta por el Ejecutivo local busca terminar con prácticas informales y desorganizadas que, según fuentes municipales, generaban complicaciones en el tránsito y en la convivencia barrial. En ese marco, la Municipalidad abrió la puerta a la formalización laboral, protección social y participación de quienes ya ejercían la actividad, en un intento por equilibrar justicia social con ordenamiento urbano.
A pesar de los incidentes que se produjeron afuera del Concejo, la intendenta consolidó su rol como gestora que prioriza soluciones estructurales por sobre la polarización. Su enfoque combina firmeza con apertura al diálogo institucional, con el objetivo de que decisiones de impacto sobre la vida cotidiana se tomen con base en información y consenso.
El episodio, lejos de paralizar las iniciativas, evidenció el desafío de gobernar un municipio grande del conurbano bonaerense y subrayó la necesidad de liderazgos que articulen orden, derechos y perspectivas de futuro. Desde Quilmes se proyecta así un camino donde el peronismo se pone firme para dar respuestas concretas, con gestión y proximidad territorial.





