La morosidad en los préstamos bancarios otorgados a personas llegó al 10,1% de la cartera, el registro más alto de los últimos diez años, según un informe de la consultora CML&A basado en datos oficiales.

El indicador refleja atrasos superiores a los 30 días en el pago de créditos personales, tarjetas y otros préstamos al consumo, y expone el deterioro de la capacidad de pago de los hogares.

El aumento se da en un contexto de caída del poder adquisitivo, ajuste del consumo y encarecimiento del crédito, factores que presionan sobre la economía cotidiana de las familias.

Especialistas advierten que, de mantenerse esta tendencia, podrían endurecerse aún más las condiciones de acceso al crédito en los próximos meses.

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