Un informe de Fundar advierte que el país perdió peso productivo durante cinco décadas y no logró consolidar una estructura manufacturera competitiva.
Según Fundar, Argentina es uno de los países que más se desindustrializó en los últimos 50 años. En 1970, la industria representaba el 30% del PBI; hoy apenas llega al 19%. Aunque el fenómeno es regional, en el caso argentino la caída fue mucho más profunda y persistente.
El informe explica que el auge de los servicios —impulsado por cambios tecnológicos, nuevos patrones de consumo y expansión educativa— restó participación a la industria en la economía. A esto se sumó el ascenso industrial de Asia, que pasó de representar el 15% del PBI manufacturero mundial a cerca del 55% en la actualidad.
Además, la Argentina nunca logró equilibrar su comercio industrial: fue históricamente importadora neta y no consolidó sectores de alto valor agregado que compensaran esa brecha. La falta de políticas consistentes y la inestabilidad macroeconómica agravaron el proceso.
Fundar señala que los sectores con mejores salarios suelen ser los más productivos y tecnológicamente avanzados, dominados por empresas grandes y empleo calificado. La pérdida de densidad industrial redujo las oportunidades laborales de calidad y dificultó el desarrollo económico de largo plazo.






