El capítulo laboral del Consejo de Mayo aún no tiene definiciones concretas. La CGT se ausentó del acto y promete resistencia.

El Gobierno avanzó con la presentación del informe final del Consejo de Mayo pese al faltazo de la CGT. Para el oficialismo, el gesto del sindicalismo no cambia el rumbo: la reforma laboral llegará al Congreso antes de fin de año. El documento difundido resume principios generales, pero evita detallar artículos clave. Funcionarios admiten que aún trabajan en la redacción técnica.

La ausencia del representante sindical acentuó el malestar en la mesa tripartita. Desde la CGT afirman que el Gobierno “no escucha” y que la participación se volvió meramente decorativa. Empresarios consultados valoraron el avance, pero pidieron “previsibilidad”. Todos coinciden en que el debate será áspero.

El capítulo laboral promete cambios sensibles: indemnizaciones, convenios, modalidades de prueba y licencias. El Ejecutivo confía en que un texto moderado puede sumar apoyos de bloques provinciales. Legisladores opositores exigen ver la letra chica antes de comprometer votos. En paralelo, el sindicalismo activará asambleas informativas en varios gremios.

El oficialismo apuesta a instalar la idea de “modernización” en un país con 40% de informalidad. La CGT insiste en que cualquier flexibilización sólo precarizará más el empleo. En el Congreso, el clima es incierto y las negociaciones se mueven día a día. La discusión promete convertirse en uno de los ejes centrales del cierre del año político.

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