La minería argentina anotó hoy un hito estratégico: Glencore anunció la reactivación de la mina Alumbrera, cuya producción comenzará nuevamente en 2028 tras ocho años de inactividad. El regreso del mayor proyecto cuprífero que tuvo el país significa un relanzamiento para toda la cadena minera nacional, en un momento de fuerte demanda global de minerales para electrificación y tecnologías limpias.
El cobre, fundamental para autos eléctricos, energías renovables, infraestructura digital y redes eléctricas, enfrenta un déficit global proyectado para la próxima década. Mientras Chile y Perú prolongan operaciones maduras y el Congo desacelera nuevos descubrimientos, la Argentina emerge como la frontera de expansión más prometedora de la región. Con un potencial geológico inexplorado y proyectos de escala mundial, el país vuelve al radar internacional.
La reactivación de Alumbrera producirá 75.000 toneladas de cobre, 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno en cuatro años, pero además habilitará el desarrollo de proyectos estructurales como MARA y El Pachón. Estos dos emprendimientos, con inversiones estimadas por encima de US$ 13.500 millones, podrían convertir al país en uno de los grandes productores cupríferos del hemisferio.
Para la Argentina, la noticia no solo representa producción y empleo, sino la posibilidad concreta de convertirse en un actor estratégico de la transición energética global. En un mundo que demandará más de 35 millones de toneladas de cobre hacia 2035, el país vuelve al juego con recursos, proyectos y un mercado que necesita urgentemente nuevos proveedores.






