El cierre sorpresivo de la planta de Whirlpool en Pilar, que dejó sin empleo a 220 trabajadores, volvió a encender las alarmas sobre la situación industrial. La empresa atribuyó la decisión a la caída del consumo y a la competencia de productos importados. Casos similares se multiplican: Essen despidió a más de 30 empleados en Venado Tuerto; Cramaco dejará de fabricar en Santa Fe y cesó a 35 operarios; y la autopartista Corven confirmó ajustes en sus dotaciones.
El comercio también muestra señales de contracción. Frávega cerró su local de Temperley, luego de haber bajado la persiana en Pergamino semanas atrás. Las estadísticas oficiales registran un aumento del desempleo y una marcada retracción de la demanda, que golpea especialmente a los sectores metalúrgico, electrodoméstico y autopartista. Para los gremios, la tendencia podría profundizarse sin medidas de protección productiva.





