La empresa Whirlpool confirmó el cierre de su planta ubicada en el parque industrial de Pilar y el despido de 220 trabajadores, en una decisión que tomó por sorpresa a empleados, autoridades locales y sindicatos. La compañía argumentó que la medida responde a la brusca caída de ventas en el mercado interno y al incremento de importaciones que afectaron la competitividad de su línea de producción nacional.

Según fuentes gremiales, la planta venía trabajando con turnos reducidos desde mediados de año y había registrado un descenso sostenido en la fabricación de lavarropas. A pesar de ello, los empleados aseguran que no habían recibido señales de un cierre inminente, lo que generó malestar y pedidos de intervención del Ministerio de Trabajo.

Las autoridades municipales de Pilar lamentaron la decisión y señalaron que afecta a una zona donde la industria es uno de los principales motores de empleo. La cartera laboral convocó a una audiencia para evaluar alternativas, aunque desde la empresa indicaron que la decisión ya era irreversible por las condiciones del mercado.

El cierre de Whirlpool se suma a otros retrocesos en el sector manufacturero, que en los últimos meses ha visto caer el consumo interno, el financiamiento y la inversión. La cámara sectorial advierte que la apertura comercial y el aumento de productos importados generan un escenario que pone en riesgo a otros actores de la industria local.

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