El consumo masivo continúa mostrando señales de deterioro, especialmente en el canal mayorista, donde se concentra buena parte de las compras de comercios de cercanía, autoservicios y familias de ingresos medios-bajos. Según el Informe de Autoservicios Mayoristas del INDEC, las ventas a precios constantes registraron en septiembre un desplome del 13,1% interanual, al tiempo que retrocedieron 5,2% respecto de agosto, profundizando una tendencia contractiva que se extiende desde comienzos de año.
En paralelo, el acumulado enero–septiembre cerró con una baja real de 7,4% frente al mismo período de 2024, lo que confirma que no se trata de un movimiento coyuntural sino de un ajuste persistente. A precios corrientes, las ventas sumaron $287.852 millones, pero crecieron apenas 7,9% interanual, muy por debajo de la variación del índice de precios implícitos. En términos reales, la retracción es generalizada en todos los rubros principales, con una caída especialmente marcada en “Electrónicos y artículos para el hogar” (–18,7%).
El empleo también muestra señales negativas: el personal ocupado en el sector cayó 4,8% interanual, según el mismo informe. Esto implica menos trabajadores en actividad en uno de los canales claves del consumo cotidiano de millones de familias. El ticket promedio de septiembre quedó en $36.959, pero su incremento nominal no compensó la suba de precios.
Las consultoras privadas señalan que el canal mayorista se ve particularmente afectado por el deterioro del poder adquisitivo, el aumento de la informalidad en el comercio minorista y la migración de parte del consumo hacia compras online de productos importados, más baratos que la oferta local. El resultado es un retroceso pronunciado que impacta en la cadena: menos ventas, menos reposición y caída en el empleo.





