La expectativa de un posible respaldo financiero de Estados Unidos a la Argentina quedó envuelta en incertidumbre luego de que trascendiera que los principales bancos norteamericanos —entre ellos JPMorgan, Bank of America y Citigroup— habrían frenado un plan de auxilio por US$ 20.000 millones para el gobierno de Javier Milei.

La información fue publicada primero por The Wall Street Journal y luego confirmada por Reuters, que citó fuentes del sector bancario indicando que la operación quedó “archivada”.

Según esos reportes, las entidades trabajan ahora en una alternativa mucho más acotada: un repo —un préstamo de corto plazo garantizado con activos— por entre US$ 4.500 y US$ 5.000 millones, destinado principalmente a cubrir vencimientos de deuda previstos para enero. Ámbito Financiero también informó que el paquete grande había quedado en suspenso y que la negociación vigente se reduce a una línea de liquidez limitada.

Sin embargo, el Gobierno salió rápidamente a negar la existencia misma del plan de US$ 20.000 millones. Luis Caputo aseguró ante Reuters que “nunca se discutió” un rescate de ese tamaño con bancos estadounidenses, afirmando que se trató de una “operación” mediática y que el Ejecutivo no había solicitado ningún paquete de tal magnitud. Esa desmentida generó aún más confusión, ya que fuentes financieras sostienen que las conversaciones sí existieron, aunque en etapas preliminares.

El episodio impactó de inmediato en los mercados: el riesgo país volvió a superar los 650 puntos básicos, según el índice de JPMorgan, en un contexto de volatilidad creciente y falta de definiciones sobre la estrategia de financiamiento. Analistas consultados por TN señalaron que los inversores esperan señales más claras respecto de los próximos pasos del programa económico y del esquema de deuda para 2025.

Economistas como Orlando Ferreres, citado por El Cronista, relativizan la magnitud del supuesto rescate y estiman que cualquier apoyo efectivo de EE.UU. sería “muy inferior” al monto filtrado inicialmente. En paralelo, medios como Telesur informaron que el presunto congelamiento del préstamo está directamente vinculado al nivel de riesgo país y a la incertidumbre política que rodea a la economía argentina.

A pesar de las versiones cruzadas, lo que sí parece confirmado es que no habrá un salvataje de US$ 20.000 millones en el corto plazo y que el Gobierno deberá resolver con herramientas propias —o con financiamiento más limitado— los compromisos de deuda que enfrentará en los próximos meses. La posibilidad de un acuerdo mayor no está completamente descartada, pero hoy luce más lejana que cuando la noticia empezó a circular.

Tendencias