En Brasil, la COP30 intenta reordenar la agenda global de compromisos ambientales con foco en la sostenibilidad económica. Las delegaciones discuten cómo adaptar las metas de reducción de emisiones sin afectar el desarrollo productivo, especialmente en países emergentes. Para América Latina, el debate vuelve a cruzar la agenda climática con la necesidad de inversión verde y de financiamiento internacional, mientras Argentina llega con escasa capacidad de negociación y sin planes de transición energética definidos.






