El presidente sorprendió al evocar la figura de Fernando de la Rúa al hablar sobre su proyecto de reforma laboral. En un mensaje cargado de advertencias, acusó a sectores políticos de “torpedear desde atrás” y sostuvo que “no van a poder parar el cambio”.
En declaraciones recientes, Javier Milei vinculó su propuesta de reforma laboral con un momento clave de la historia política argentina: el intento frustrado de Fernando de la Rúa en el año 2000. “Cuando le empezaron a torpedear el barco a De la Rúa fue cuando quiso hacer la reforma laboral. No sea cosa que los que están torpedeando de atrás sean los mismos. No van a poder parar el cambio”, dijo el mandatario, trazando un paralelismo directo con el expresidente que terminó dejando el poder en medio de una de las peores crisis institucionales del país.
La frase no pasó inadvertida. Además de anticipar que su gobierno avanzará con una reforma profunda en el mundo del trabajo, Milei deja entrever que espera una fuerte resistencia política y gremial, a la que ya califica de “sabotaje”. En ese sentido, el presidente busca blindar su discurso y endurecer posiciones frente a eventuales bloqueos en el Congreso o movilizaciones en las calles. La mención a De la Rúa funciona tanto como advertencia como forma de victimización preventiva.
Sin embargo, la comparación también tiene efectos simbólicos delicados. De la Rúa es recordado por su debilidad política, su incapacidad para sostener la gobernabilidad y su salida anticipada. Al invocar su figura, Milei pone en juego el fantasma de la inestabilidad, al tiempo que desafía a quienes considera responsables de obstaculizar sus reformas. La reforma laboral, una promesa central de su campaña, aparece ahora como un eje de conflicto que podría redefinir la relación entre el Ejecutivo y el resto del sistema político.





