El exboxeador húngaro-británico falleció a los 75 años en Brisbane, Australia, donde residía desde hace décadas. Enfrentó a los grandes pesos pesados de los años 70 y dejó huella en la historia del deporte.

Joe Bugner, nacido en Hungría en 1950 y formado en Inglaterra, fue parte de la llamada “época dorada” de los pesos pesados. Tras una infancia marcada por la huida de su familia del régimen comunista, se afincó en Cambridgeshire y comenzó a destacarse primero en el atletismo y luego en el boxeo. A los 17 años debutó como profesional y, con apenas 21, venció a Henry Cooper en Wembley, arrebatándole los títulos británico, europeo y de la Commonwealth, aunque en medio de una gran polémica.

Su consagración internacional llegó en los años 70, cuando enfrentó a Muhammad Alí y Joe Frazier, durando los quince asaltos con ambos y ganándose el respeto como un contendiente serio. En 1975 tuvo su única chance mundialista en Kuala Lumpur frente a Alí, pero volvió a caer en las tarjetas. A lo largo de su carrera también midió fuerzas con otros grandes de la división, como Ron Lyle y Frank Bruno. Aunque sus triunfos fueron irregulares, se mantuvo como figura reconocida en el circuito internacional.

Ya radicado en Australia, Bugner alternó la vida empresarial con regresos al ring, llegando a conquistar el título nacional a los 45 años. También incursionó en el cine y la televisión, con apariciones junto a celebridades de Hollywood y en programas de entretenimiento. Sus últimos años estuvieron marcados por problemas de salud, hasta que falleció en un hogar de Brisbane, donde padecía demencia. Su nombre queda asociado a una generación que definió la historia del boxeo de peso pesado.

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