Los servicios básicos aumentaron un 578% entre diciembre de 2023 y agosto de 2025, según un estudio del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA y el Conicet: 420 puntos porcentuales por encima de la inflación general. En agosto un hogar sin subsidios requirió $ 181 mil para pagarlos, lo que supera la mitad de lo que cobra un trabajador con un sueldo mínimo, vital y móvil.

En agosto un hogar promedio del AMBA que no recibe subsidios necesitó $ 181.194 para cubrir sus necesidades energéticas, de transporte y de agua potable: esto representa el 56,3% de un salario mínimo vital y móvil, que para este mes es de $ 322 mil. En el primer semestre de este año ese porcentaje se amplió en 6 puntos (en enero el gasto en servicios era equivalente al 50% del ingreso básico).

Estos números reflejan una presión creciente sobre los ingresos de las familias, especialmente aquellas que no acceden a subsidios. La combinación de aumentos acelerados y salarios que no se ajustan al mismo ritmo profundiza la brecha entre los costos de la vida y la capacidad de pago, planteando un desafío urgente para la política económica y social del país.

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