La Libertad Avanza ha apostado por figuras de alto perfil mediático en lugar de cuadros con experiencia política. En Corrientes, la modelo y panelista Virginia Gallardo encabeza la lista de candidatos a diputados nacionales, una apuesta que privilegia el carisma televisivo por sobre la formación política formal.
En la provincia de Buenos Aires, la ex chica Playboy y conductora Karen Reichardt fue confirmada como suplente en la boleta que encabeza José Luis Espert, evidenciando una repetida práctica de reemplazar liderazgo político por reconocimiento mediático. Mientras tanto, en Córdoba, la influencer fit Laura Soldano ocupa un lugar privilegiado como número dos en la lista de LLA; su trayectoria está marcada por su presencia en el mundo del fitness y una conversión ideológica mística promovida por vínculos personales, sin antecedentes legislativos ni de gestión pública.
La estrategia de La Libertad Avanza de incorporar personalidades reconocidas por el público refleja un cambio de lógica en la política tradicional: el atractivo mediático se convierte en una herramienta central para captar votantes y generar visibilidad, aun cuando la experiencia legislativa o administrativa sea limitada. La inclusión de figuras de la farándula o del espectáculo busca capitalizar el reconocimiento inmediato, conectando con un electorado más amplio y diverso que consume medios de comunicación masiva.
Virginia Gallardo, quien saltó a la fama como modelo y panelista, enfrenta el desafío de trasladar su popularidad a un espacio de debate político, representando a los correntinos en la Cámara de Diputados. Por su parte, Karen Reichardt combina su presencia mediática con la oportunidad de formar parte de la estrategia electoral en Buenos Aires, acompañando a José Luis Espert en la boleta. En Córdoba, Laura Soldano incorpora su perfil de influencer y promotora de un estilo de vida saludable, sumando un componente de conexión con audiencias jóvenes y digitalmente activas.
El partido apuesta a que la notoriedad pública de estas candidatas sirva para atraer atención hacia la fuerza política y fortalecer su posicionamiento en provincias estratégicas, contrastando con los métodos tradicionales de construcción política basados en militancia de base y experiencia legislativa. Al mismo tiempo, la presencia de estas figuras mediáticas plantea interrogantes sobre la capacidad de adaptación a las complejidades de la actividad parlamentaria y el trabajo legislativo, un terreno donde el carisma televisivo deberá combinarse con aprendizaje rápido y compromiso con la gestión pública.
En conjunto, la estrategia evidencia la consolidación de un modelo político que prioriza la conexión inmediata con el electorado a través de la popularidad, generando un escenario donde el espectáculo y la política convergen, y donde la visibilidad puede convertirse en un activo electoral tan valioso como la experiencia tradicional.





