La promesa de “terminar con la casta” parece cada vez más lejana en Lanús. Ignacio Moroni, hijo de la concejal libertaria Mariana Ayesa, fue designado como jefe de ANSES en el distrito cuando su mamá tenía vínculos en el massismo.
Pese a no tener experiencia en gestión pública, el ex-candidato larretista y ex-referente del randazzismo, ahora aparece como libertario de ocasión. Su salto al cargo nacional despertó críticas internas: militantes libertarios históricos quedaron afuera, mientras la familia Ayesa-Moroni concentra poder y cargos públicos.
Moroni, que en su trayectoria política pasó por distintos espacios —como ex candidato larretista y referente del randazzismo—, ahora se presenta como un libertario de ocasión, lo que profundiza la sensación de oportunismo. Esta transición política ha generado descontento entre militantes libertarios históricos que ven cómo quedan relegados frente a un proceso de concentración de poder en manos de la familia Ayesa-Moroni.
La designación de Moroni no solo refleja una disputa interna dentro del espacio libertario, sino también la persistencia de redes familiares y políticas que continúan reproduciendo estructuras tradicionales de poder, a pesar de las promesas de renovación. Mientras tanto, la figura del “heredero” concentra cargos públicos y poder, alejándose del discurso inicial que buscaba romper con la casta política local.
Este escenario plantea un desafío para los sectores que apuestan por una renovación genuina, que debe enfrentar la dificultad de consolidar liderazgos alejados de intereses personales y clientelismos, para responder a las expectativas de transparencia y cambio real que demandan los vecinos de Lanús.





