El congreso bonaerense de LLA en La Plata dejó en evidencia una interna atravesada por la rosca clásica del PJ. Sebastián Pareja hizo aplaudir a su mesa política llena de experonistas mientras Santiago Caputo y su tropa digital quedaban relegados.
En los pasillos se habla de venta de candidaturas, promesas de cargos y acuerdos con intendentes del PJ. La pureza ideológica que Milei prometía quedó enterrada bajo el mismo sistema de punteros y favores que siempre criticó.
Lejos del ideal libertario de romper con la política tradicional, el congreso bonaerense de LLA mostró una interna plagada de roscas, negociaciones a puertas cerradas y disputas por poder. La conducción de Sebastián Pareja impuso su lógica territorial, apoyada en exdirigentes peronistas con años de experiencia en el juego de la vieja política.
Los rumores sobre venta de candidaturas y pactos con intendentes peronistas no hicieron más que alimentar el malestar de la militancia más dura. Mientras Milei habla de “dinamitar la casta”, en la práctica su espacio en la provincia repite las peores mañas del sistema que juró combatir.






