El Presidente cumplió su amenaza y vetó las leyes que beneficiaban a jubilados y personas con discapacidad, argumentando que “ponían en riesgo el superávit”. La decisión significa que no habrá aumentos, bonos ni moratoria previsional, dejando a miles de familias sin el alivio votado por el Congreso.
Mientras tanto, en Casa Rosada festejan y buscan 87 votos para blindar el ajuste. Si los peronistas y progresistas no se movilizan en septiembre, Milei logrará una mayoría en el Congreso que le permitirá profundizar este modelo de recortes sin límites.
La medida ha sido duramente cuestionada por organizaciones sociales, sindicatos y diversos sectores políticos, que denuncian un retroceso en los derechos de los sectores más vulnerables. Por su parte, el Gobierno defiende la postura asegurando que la prioridad es mantener el equilibrio fiscal y evitar un desborde del gasto público que podría poner en riesgo la estabilidad económica.
En paralelo, el oficialismo trabaja para consolidar su mayoría legislativa, entendiendo que contar con 87 votos será clave para garantizar la aprobación de futuras reformas y medidas de ajuste. De no mediar una reacción contundente de la oposición, especialmente de los bloques peronistas y progresistas, Milei podrá avanzar sin obstáculos en su plan económico, lo que anticipa una etapa de fuerte confrontación política y social.





