La diputada de La Libertad Avanza, Rocío Bonacci, habló sin rodeos sobre el veto a las leyes de aumentos para jubilados y discapacidad. “No me hace mucha gracia, pero yo lo acompaño. El de discapacidad es el que más me toca, porque sé cómo se vive. Pero yo acompaño al Presidente”, aseguró.
Su testimonio refleja el dilema que atraviesa parte del bloque oficialista: la conciencia de que se trata de temas sensibles, frente a la decisión política de priorizar el equilibrio fiscal. En Casa Rosada celebran la disciplina interna: “Podemos no estar cómodos, pero tenemos claro que el camino es uno solo: no gastar lo que no tenemos”.
Las palabras de Rocío Bonacci dejaron al descubierto el costo humano de las decisiones fiscales del gobierno. Aunque admitió que el veto a la ley de discapacidad “le duele” y que sabe “cómo se vive”, la diputada de LLA ratificó su apoyo al Presidente. Su testimonio refleja la tensión interna entre la sensibilidad social y la obediencia política.
En el oficialismo, la incomodidad personal queda subordinada al mandato del ajuste. La disciplina del bloque se impone incluso en los temas más delicados, como jubilaciones y discapacidad, dejando en claro que la prioridad no es el bienestar, sino cerrar las cuentas, cueste lo que cueste.






