Con el respaldo del gobernador, el proyecto San Jorge puede convertir a la provincia en un actor central en el ámbito energético mundial. El auge de este mineral marca el camino hacia desarrollo, empleo y sustentabilidad.
Impulsado por una creciente demanda internacional de cobre, el proyecto minero San Jorge cobra protagonismo en Mendoza. En un contexto global donde la transición energética exige minerales críticos, la provincia encuentra una oportunidad concreta para transformar su potencial geológico en desarrollo productivo. Cada tonelada de cobre mendocino no solo representa ingresos, sino también un paso hacia una economía más sustentable y conectada con el mundo.
El gobernador Alfredo Cornejo lidera esta apuesta con una mirada de largo plazo, orientada a reactivar sectores clave sin descuidar el cuidado ambiental ni el consenso social. Bajo su gestión, Mendoza promueve inversiones responsables, mejora el marco regulatorio y recupera el diálogo entre Estado, empresas y comunidades. San Jorge, ubicado en Uspallata, es el ejemplo más claro de cómo la política pública puede encaminar proyectos que antes parecían trabados.
Para Cornejo, el desarrollo minero no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para construir una Mendoza mejor: más equitativa, con empleo calificado y oportunidades para el interior profundo. «El cobre mendocino puede marcar la diferencia», aseguran desde el Ejecutivo. Si el proyecto avanza, la provincia no sólo exportará mineral: exportará futuro.





