📊 Lo expone un informe de la UCA; casi la cuarta parte de niños, niñas y adolescentes que viven en hogares de clase media baja tuvieron algún tipo de privación alimentaria durante 2024; entre las familias de clase media, el fenómeno es más acotado pero duplicó las cifras del año anterior. La cifra de 2024 supera por más del doble a la registrada hace una década, cuando gobernaba el kirchnerismo y la inseguridad alimentaria había alcanzado al 10,4% de los chicos y chicas de clase media baja.

💸 El informe advierte que la pérdida de poder adquisitivo, la inflación sostenida y la quita de políticas compensatorias impactaron de lleno en los sectores medios, donde antes el problema era marginal. Hoy, muchos hogares que no eran destinatarios habituales de asistencia alimentaria enfrentan situaciones de carencia que hasta hace pocos años eran propias de los sectores más vulnerables.

⚠️ Además, el relevamiento refleja que este deterioro no solo afecta la alimentación, sino también otros derechos básicos como la salud y la educación, al quedar cada vez más familias fuera de los circuitos formales de protección social. La inseguridad alimentaria se convierte así en un indicador del empobrecimiento generalizado que atraviesa a nuevas capas de la sociedad.

🍽️ A lo largo de 2024, la alimentación fue una variable de ajuste en los hogares de unos 4,3 millones de niños, niñas y adolescentes, donde por falta de recursos hubo que reducir las raciones, reemplazar alimentos saludables por otros con menos nutrientes o llegar al extremo de saltearse comidas y sentir hambre. Es decir, la inseguridad alimentaria en la Argentina alcanzó al 35,5% de los chicos y chicas de hasta 17 años.

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