La mayoría de su producción provendrá de China, aunque mantendrá los típicos modelos de la marca. Por este motivo, hizo una fuerte reducción de personal. El cambio de estrategia se produjo en un contexto de caída fuerte de la producción local y reducción del personal. La empresa implementó un plan de retiro voluntario y pasó de tener cerca de 200 empleados a poco más de 70.

La firma pasará a un esquema en el que cerca del 60% de su oferta será de termos importados, con diseño y control de calidad propios, mientras que el 40% restante se fabricará en la Argentina. Dentro de ese segmento local, continuarán elaborando el tradicional termo con ampolla de vidrio y en menor medida la línea de acero inoxidable.

Además, la empresa apuesta a mantener la identidad y calidad que la caracterizan, asegurando que los productos importados cumplan con los estándares exigidos por sus clientes. Este nuevo esquema busca optimizar costos y adaptarse a un mercado más competitivo, sin perder el vínculo con la fabricación local, que seguirá siendo un pilar importante para la marca. De esta forma, la compañía intenta equilibrar eficiencia y tradición para sostener su posicionamiento.

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