Los indicadores económicos del primer semestre del año confirman una tendencia preocupante para la economía argentina: caída del consumo, aumento del desempleo, nuevas subas de precios regulados y un deterioro del tejido productivo y social.

El desempleo alcanza su punto más alto desde 2021

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desocupación subió al 7,9 % en el primer trimestre de 2025, lo que representa un aumento significativo respecto al período anterior. La cifra preocupa tanto por su magnitud como por su tendencia ascendente en un contexto de fuerte retracción de la actividad económica.

“La destrucción de empleo formal, especialmente en el sector industrial y de servicios, está dejando sin sustento a miles de familias”, explicó un economista de la Universidad de Buenos Aires. El informe del INDEC también muestra que la caída del empleo impacta con mayor fuerza en jóvenes y mujeres, dos sectores históricamente vulnerables.

Caída del consumo en supermercados y tensión en la demanda

En paralelo, el consumo en supermercados se desplomó un 3,3 % en mayo, siendo uno de los registros más bajos desde fines de 2022. Entre los productos más afectados se destacan bebidas alcohólicas, snacks y golosinas, lo cual indica que los hogares están recortando gastos discrecionales frente a la pérdida de poder adquisitivo.

Las cadenas de supermercados aseguran que la tendencia a la baja se profundiza desde marzo, con un incremento del uso de promociones y marcas alternativas, incluso en productos esenciales

Nuevos aumentos en combustibles: impacto directo sobre precios

Mientras los salarios permanecen rezagados, el Gobierno proyecta nuevos ajustes en las tarifas de combustibles, con subas estimadas en torno al 5 % para la nafta y el gasoil en las próximas semanas.

Las petroleras aseguran que los aumentos responden a la necesidad de trasladar parte de los costos internacionales y a la corrección del tipo de cambio oficial. Sin embargo, el traslado a precios afecta de lleno a sectores como el transporte, la logística y la producción agrícola, que ya operan en un contexto de alta presión fiscal.

Caída en la producción: 1 de cada 3 empresas, en retroceso

Un reciente relevamiento del sector industrial indica que un tercio de las empresas reporta caídas en su nivel de producción, en comparación con el mismo trimestre del año pasado. Las razones son múltiples: retracción de la demanda interna, encarecimiento del crédito, incertidumbre macroeconómica y aumento en los costos logísticos y energéticos.

La caída en la actividad genera un círculo vicioso, alimentando tanto la desocupación como la reducción del consumo.

 Más chicos en situación de pobreza: el rostro social de la crisis

En el plano social, la crisis también se refleja con mayor crudeza: aumentó la cantidad de niños, niñas y adolescentes en situación de pobreza. Si bien no se publicaron aún cifras oficiales del segundo trimestre, organismos sociales y ONGs advierten que más del 60 % de los menores de 17 años no accede a condiciones básicas de alimentación, salud y educación.

Organizaciones como Cáritas y el Observatorio de la Deuda Social de la UCA alertan sobre un “retroceso estructural” en los niveles de bienestar infantil, con consecuencias profundas en el mediano y largo plazo

Los nuevos datos consolidan un escenario de recesión profunda y persistente. Con la inflación desacelerando a costa de una fuerte contracción de la actividad, los desafíos para el Gobierno nacional son crecientes: reactivar el aparato productivo, contener la crisis social y garantizar estabilidad macroeconómica sin provocar mayor daño en el entramado social.

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