Todos tenemos ideas que nos entusiasman, pero muchas veces se quedan en la cabeza porque no sabemos cómo bajarlas a la realidad. El primer paso es simple: sacalas de tu mente y ponelas por escrito.

No importa si la idea está completa o no. Escribirla tal como aparece te permite verla desde afuera, pensarla mejor y empezar a ordenarla. Después podés hacer una lista de qué necesitarías para llevarla a cabo.

Elegí una acción mínima con la que puedas empezar hoy mismo. Puede ser investigar, hacer una llamada, preguntar algo, o simplemente contarle tu idea a alguien de confianza.

No esperes el momento perfecto. Muchas ideas se enfrían esperando “el mejor día”. En cambio, hacé lo que puedas con lo que tenés. El movimiento genera claridad.

Con el tiempo, algunas ideas crecerán, otras cambiarán y algunas desaparecerán. Pero al menos no se van a quedar estancadas en tu cabeza. Darles lugar es el primer paso para hacerlas realidad.

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