La institución pone en riesgo su funcionamiento. Médicos y trabajadores denuncian recortes, falta de personal y cierre de salas de internación, mientras el gobierno insiste en que no hay desfinanciamiento. Ante este panorama, surge la inquietud: ¿está el gobierno dispuesto a cerrar el hospital que atiende al 40% de los casos de cáncer infantil en Argentina?

El Hospital Garrahan, principal centro pediátrico de alta complejidad de Argentina, atraviesa una crisis sin precedentes que pone en duda su continuidad. Según el gobierno de Javier Milei, no existe un desfinanciamiento, sino una mala utilización de los recursos. Sin embargo, médicos y trabajadores del hospital denuncian una situación alarmante: «Los recursos están mal utilizados», afirmó la viceministra de Salud, Cecilia Loccisano. Por su parte, el jefe de clínicas de cuidados intermedios del establecimiento, Pablo Puccar, alertó que es la primera vez en sus 20 años de trabajo como médico de la institución que ve «cerrarse una sala» de internación «por falta de personal para atender a sus pacientes». 

El Garrahan atiende aproximadamente el 40% de los casos de cáncer infantil en el país y recibe unas 600 consultas diarias que requieren internación. Sin embargo, debido a la falta de recursos, se han tenido que limitar estas atenciones, lo que pone en riesgo la salud de miles de niños y niñas. Además, el hospital enfrenta una crisis salarial que ha provocado una fuga de profesionales y una creciente presión sobre el personal restante .

En respuesta a esta situación, los trabajadores del Garrahan han convocado movilizaciones y paros para exigir una mejora en las condiciones laborales y un aumento en el presupuesto destinado al hospital. A pesar de que el gobierno ha abierto un canal de negociación, aún no se han alcanzado acuerdos concretos. La comunidad médica y los pacientes esperan una pronta solución que garantice el funcionamiento adecuado del hospital y la atención de calidad que los niños y niñas merecen.

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