Los bosques nacionales de Argentina representan una de las mayores riquezas naturales del país. Con más de 1,3 millones de hectáreas protegidas bajo distintas categorías, estos ecosistemas son hogar de una biodiversidad única y cumplen un rol clave en la regulación climática, la conservación del agua y el equilibrio ecológico. Sin embargo, en 2025, se enfrentan a crecientes amenazas que ponen en riesgo su integridad.

El avance de la frontera agropecuaria, los incendios forestales, la tala ilegal y el cambio climático son factores que continúan afectando a los bosques protegidos, especialmente en regiones como el noroeste, el noreste y la Patagonia. Cada año, miles de hectáreas son degradadas o directamente arrasadas, en muchos casos sin una respuesta efectiva ni a tiempo por parte de las autoridades.

A pesar de contar con leyes de protección ambiental, la implementación de políticas concretas es irregular y muchas veces insuficiente. La Ley de Bosques, que establece presupuestos mínimos para la preservación, sigue siendo subfinanciada. Esto impide que las provincias cuenten con recursos adecuados para monitorear, prevenir incendios o combatir la deforestación ilegal.

Las comunidades locales, muchas de ellas indígenas, tienen un papel crucial en la defensa de los bosques. Son quienes habitan y cuidan estos territorios día a día. Sin embargo, a menudo sus reclamos por el uso sustentable de la tierra, el acceso al agua o la protección contra desalojos quedan fuera de las prioridades políticas. En muchos casos, sus saberes ancestrales son ignorados, pese a su eficacia comprobada en la conservación ambiental.

En los parques nacionales donde existen bosques protegidos, el turismo sustentable se presenta como una oportunidad. Miles de visitantes cada año recorren senderos, participan de actividades educativas y se sensibilizan con el valor de los ecosistemas nativos. Sin embargo, la presión del turismo descontrolado también puede convertirse en una amenaza si no hay planificación y control adecuados.

Frente a un escenario global marcado por la crisis climática, cuidar los bosques nacionales ya no es solo una cuestión ecológica: es también un asunto de soberanía, salud y futuro. Argentina tiene el privilegio de poseer uno de los patrimonios naturales más valiosos del continente. La pregunta es si logrará conservarlo a tiempo.

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