La faringitis es una inflamación de la garganta que puede ser provocada por virus o bacterias. A pesar de que ambas causan síntomas similares, su tratamiento varía, lo que hace importante poder distinguirlas. El diagnóstico adecuado es clave para un tratamiento efectivo.
La faringitis viral es más común y suele ir acompañada de otros síntomas como fiebre leve, tos y secreción nasal. Es autolimitada, lo que significa que se resuelve por sí sola en pocos días sin necesidad de antibióticos.
En cambio, la faringitis bacteriana es provocada principalmente por la bacteria Streptococcus pyogenes. Sus síntomas incluyen fiebre alta, dolor intenso al tragar y ausencia de tos, lo que puede facilitar su diagnóstico. En estos casos, los antibióticos son necesarios para evitar complicaciones.
Para distinguir entre una faringitis viral y una bacteriana, se puede realizar un test rápido de estreptococo o un cultivo de garganta. Consultar con un médico es fundamental para recibir el tratamiento adecuado, ya que el uso innecesario de antibióticos puede generar resistencia bacteriana.





