La independencia de Argentina, proclamada el 9 de julio de 1816, fue el resultado de un proceso de luchas y transformaciones sociales que comenzaron a gestarse a finales del siglo XVIII. Influenciados por las ideas de la Ilustración y los movimientos de independencia en otras partes de América Latina, los criollos comenzaron a cuestionar el dominio colonial español. Las primeras juntas de gobierno, como la de Mayo en 1810, marcaron el inicio de un camino hacia la emancipación, en un contexto de inestabilidad política en España debido a las invasiones napoleónicas.

A lo largo de los años, la lucha por la independencia estuvo marcada por diversos conflictos armados y la participación de líderes destacados como José de San Martín y Manuel Belgrano. Estas figuras no solo lideraron ejércitos en el campo de batalla, sino que también promovieron la creación de un sentimiento nacional que unificara a las distintas regiones del país. La Batalla de Tucumán en 1812 y la de Salta en 1813 fueron momentos clave que demostraron la determinación de los patriotas, a pesar de las derrotas y las dificultades que enfrentaron.

Finalmente, el Congreso de Tucumán, que se reunió en 1816, formalizó la declaración de independencia, aunque el camino hacia la consolidación de un Estado soberano fue largo y complejo. Las luchas internas entre unitarios y federales, así como las amenazas externas, prolongaron el proceso de organización nacional. Sin embargo, la independencia argentina sentó las bases para la construcción de una identidad nacional y un sistema político propio, marcando un paso crucial en la historia de América Latina y el fin del dominio colonial en la región.

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